La Escuela Rusa de Ajedrez

 

Se lucha en campeonatos en el ajedrez desde 1886 y se puede decir sin exagerar que son los jugadores soviéticos y rusos quienes han aportado más al desarrollo del periodo moderno de la historia del ajedrez.

 

Se ha llamado Escuela soviética de ajedrez al conjunto de jugadores que surgieron después de la Segunda Guerra Mundial en la URSS. Las características de esta escuela son la exhaustiva preparación de aperturas, el estilo altamente dinámico en el tratamiento de las posiciones y la agresividad.

 

Estas características fueron preconizadas por importantes jugadores rusos como Chigorín y Alekhine, que pueden considerarse sus precursores. Exponentes de esta escuela, además de Botvinnik, son campeones mundiales como Smyslov, Mikhail Tal, Petrosian, Spassky, Karpov, Kasparov y Kramnik y muchos otros grandes maestros.

 

El modo de jugar de los jugadores soviéticos tuvo un impacto extraordinario sobre los jugadores occidentales. De hecho, Bobby Fischer, el único campeón del mundo occidental de los últimos 70 años, puede considerarse un alumno "a distancia" de dicha escuela. Fischer refinó muchas de las formas de juego (aperturas, tratamiento dinámico del medio juego) de sus colegas soviéticos, que durante toda su carrera fueron sus máximos adversarios.

 

El ajedrez moderno no se entiende sin las aportaciones de los jugadores de la URSS y muchas de estas aportaciones tienen un sello muy característico: la apreciación táctica, dinámica,  fundamental para la evaluación de las posiciones y para la elección de los planes de juego.

 

Su historia y evolución

 

A pesar de las enormes pérdidas de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, el país pudo mantener el gran potencial de ajedrez creado anteriormente, y desde los años cuarenta el país contó con los jugadores de ajedrez más importantes del mundo.

 

El desarrollo tan veloz de la escuela soviética fue solo posible gracias al gran apoyo oficial. El ajedrez poco a poco se convirtió en el juego más popular en Rusia. Millones de adultos y niños de todo el país asistían a clases y jugaban en clubes de ajedrez. A la popularización del ajedrez en la URSS se dedicaron conocidos jugadores y fue el propio Mijaíl Botvínnik quien hizo la mayor contribución en el establecimiento y el desarrollo del sistema ajedrecístico soviético.

 

Tras el congreso de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) de 1947 se acordó organizar en La Haya y en Moscú un torneo circular para el título del campeón del mundo en el que participarían cinco candidatos: Mijaíl Botvínnik, Vasili Smyslov y Paul Keres de la Unión Soviética, el estadounidense Szmul Rzeszewski y el holandés Max Euwe. Mijaíl Botvínnik se convirtió en el ganador definitivo y el sexto campeón del mundo en mayo de 1948.

 

Con pequeños intervalos, este gran práctico y teórico del ajedrez se mantuvo en la cima mundial hasta 1963. Solo dos veces, y solo hasta los partidos de revancha, cedió el gran título primero a Vasili Smyslov y luego a Mijaíl Tal. En 1960, en el curso de una intensa competición también le arrebató durante un año el título de campeón el joven maestro de Riga Mijaíl Tal.

 

En 1962, en la isla de Curazao, Tigrán Petrosián, procedente de Ereván, el cual ya llevaba mucho tiempo en la élite ajedrecística mundial, obtuvo el derecho de jugar con Botvínnik, al que ganó en la partida final que tuvo lugar en Moscú en mayo de 1963 por 12,5 puntos contra 9,5. Petrosián permaneció seis años en la cima hasta que en 1969 le cediera el título a Borís Spasski, el cual, tres años después en Reikiavik jugando contra Robert Fisher, conmovió a todo el mundo del ajedrez  con su dignidad y corrección política. Por culpa de Fisher la partida empezó con unos días de retraso y Borís Spasski tenía pleno derecho a negarse a jugar y conservar así automáticamente el título tres años más, pero no se aprovechó de la situación y en justa lucha perdió el título de rey ajedrecístico. Por primera vez en el periodo de posguerra no fue un ajedrecista soviético el campeón. Este cambio de los hechos fue un verdadero golpe para la comunidad ajedrecística soviética. Había una urgente necesidad de mejorar la situación.

 

En ese momento, uno de los jugadores más fuertes del mundo, que había ganado el ciclo de aspirantes, Anatoli Kárpov, estaba dispuesto a enfrentarse al estadounidense para competir por el trono del ajedrez. Inesperadamente para todos, Robert Fisher se negó a competir con el joven jugador soviético, y Anatoli Kárpov, sin luchar, fue declarado duodécimo campeón del mundo de ajedrez.

 

Pero Robert Fisher entró en la historia del ajedrez no solo como el undécimo campeón del mundo, sino también como un gran reformador, cuya influencia hizo a la FIDE cambiar las reglas de la lucha por la corona de ajedrez: a partir de entonces el campeón del mundo volvía a tener el derecho a la partida de revancha, el ciclo del campeonato se redujo a dos años, y la partida de la final por la corona de ajedrez se limitó, o sea, se jugaba hasta seis victorias, sin restricciones en el número de partidas.

 

Durante más de diez años, Anatoli Kárpov fue el campeón indiscutible del ajedrez mundial tras una serie de difíciles desafíos con Víktor Korchny y tras defender con éxito su título primeramente en la ciudad filipina de Baguio en 1978 y tres años más tarde en la ciudad italiana de Merano. A mediados de 1980 todo el mundo observaba una gran confrontación entre los dos grandes, que culminó con la proclamación del decimotercer campeón del mundo: Garri Kaspárov.

 

Esta batalla de titanes del mundo del ajedrez atrajo por una parte un enorme interés del público, y por otra, definitivamente reveló todas las deficiencias de las reglas existentes del torneo del campeonato mundial y causó el cisma del sistema ajedrecístico existente. Además, durante muchos años en la lucha por la corona de ajedrez participaron exclusivamente ajedrecistas soviéticos, por lo que no es de sorprender que la forma clásica del torneo de la corona de ajedrez entrara en declive simultáneamente con la crisis del régimen político soviético. Y el ajedrez no fue una excepción: llegaba una época diferente con otros campeones según las versiones de diferentes federaciones ajedrecísticas, con otras reglas y otra historia.

 

Cambios en la Federación Internacional de Ajedrez

 

En 1993, Kaspárov y otro pretendiente inmediato a la corona del ajedrez, Nigel Short, culparon a la FIDE de corrupción y falta del profesionalismo, salieron de la organización y fundaron la Asociación Profesional de Ajedrez (PCA en sus siglas en inglés), bajo cuya égida llevaron a cabo un torneo por el título de campeón del mundo en Londres. Después de esto, la FIDE despojó a Kaspárov del título de campeón del mundo y este título se disputó entre Anatoli Kárpov y Jan Timman, lo que llevó a la aparición de dos campeones del mundo, Kaspárov según la versión de la Asociación Profesional de Ajedrez, y Kárpov según la versión de la FIDE.

 

Poco después la PCA dejó de existir debido a la falta de financiación, y en el año 2000, Garri Kaspárov obtuvo la posibilidad de defender su título en una partida con Vladímir Krámnik, que jugó sensacionalmente y desbancó a su famoso rival, convirtiéndose en el siguiente campeón del mundo según la llamada “versión oficial”.

 

La FIDE organizó el siguiente torneo por el título de campeón, que en la exitosa lucha con Gata Kamski defendió el duodécimo campeón del mundo, Anatoli Kárpov.

 

A continuación, la FIDE decidió cambiar las reglas existentes sobre la determinación del campeón del mundo, al resolver que a partir de aquel momento el campeón participaría en las eliminatorias del torneo en las mismas condiciones con otros pretendientes. Kárpov se negó a jugar según las nuevas reglas y en 1999 Alexandr Jálifman logró el título; en 2000, Viswanathan Anand; en 2002, Ruslán Ponomariov; y en 2004, Rustam Kasymdzhánov. En 2005 la FIDE decidió organizar el campeonato por el sistema de dos rondas. Kárpov y Krámnik se negaron a participar en él y Veselín Topálov de Bulgaria se convirtió en el nuevo campeón del mundo.

 

El “deshielo” en las relaciones de las dos asociaciones contrarias de ajedrez llegó en 2006, cuando alcanzaron el acuerdo sobre la celebración de la partida de “unificación” entre Topálov y Krámnik.

 

De este modo, la FIDE reestableció su posición dominante en el mundo del ajedrez, aunque no todos los deportistas y funcionarios lo aprobaron. Sin embargo, a día de hoy, es la única versión del torneo de la corona de ajedrez donde los jugadores Rusos tienen una preponderancia fundamental.