La Escuela Rusa de Ajedrez
Se lucha en campeonatos en el ajedrez
desde 1886 y se puede decir sin exagerar que son los jugadores soviéticos y
rusos quienes han aportado más al desarrollo del periodo moderno de la historia
del ajedrez.
Se ha llamado Escuela soviética de ajedrez
al conjunto de jugadores que surgieron después de
Estas características fueron preconizadas
por importantes jugadores rusos como Chigorín y Alekhine, que pueden considerarse sus precursores.
Exponentes de esta escuela, además de Botvinnik, son
campeones mundiales como Smyslov, Mikhail
Tal, Petrosian, Spassky, Karpov, Kasparov y Kramnik y muchos otros grandes maestros.
El modo de jugar de los jugadores
soviéticos tuvo un impacto extraordinario sobre los jugadores occidentales. De
hecho, Bobby Fischer, el único campeón del mundo occidental de los últimos 70
años, puede considerarse un alumno "a distancia" de dicha escuela.
Fischer refinó muchas de las formas de juego (aperturas, tratamiento dinámico
del medio juego) de sus colegas soviéticos, que durante toda su carrera fueron
sus máximos adversarios.
El ajedrez moderno no se entiende sin las
aportaciones de los jugadores de
Su historia y evolución
A pesar de las enormes pérdidas de
El desarrollo tan veloz de la escuela
soviética fue solo posible gracias al gran apoyo oficial. El ajedrez poco a
poco se convirtió en el juego más popular en Rusia. Millones de adultos y niños
de todo el país asistían a clases y jugaban en clubes de ajedrez. A la
popularización del ajedrez en
Tras el congreso de
Con pequeños intervalos, este gran
práctico y teórico del ajedrez se mantuvo en la cima mundial hasta 1963. Solo
dos veces, y solo hasta los partidos de revancha, cedió el gran título primero
a Vasili Smyslov y luego a Mijaíl Tal. En 1960, en el
curso de una intensa competición también le arrebató durante un año el título
de campeón el joven maestro de Riga Mijaíl Tal.
En 1962, en la isla de Curazao, Tigrán Petrosián, procedente de
Ereván, el cual ya llevaba mucho tiempo en la élite ajedrecística mundial,
obtuvo el derecho de jugar con Botvínnik, al que ganó
en la partida final que tuvo lugar en Moscú en mayo de 1963 por 12,5 puntos
contra 9,5. Petrosián permaneció seis años en la cima
hasta que en 1969 le cediera el título a Borís Spasski, el cual, tres años después en Reikiavik jugando
contra Robert Fisher, conmovió a todo el mundo del ajedrez con su dignidad y corrección política. Por
culpa de Fisher la partida empezó con unos días de retraso y Borís Spasski tenía pleno derecho
a negarse a jugar y conservar así automáticamente el título tres años más, pero
no se aprovechó de la situación y en justa lucha perdió el título de rey
ajedrecístico. Por primera vez en el periodo de posguerra no fue un ajedrecista
soviético el campeón. Este cambio de los hechos fue un verdadero golpe para la
comunidad ajedrecística soviética. Había una urgente necesidad de mejorar la
situación.
En ese momento, uno de los jugadores más
fuertes del mundo, que había ganado el ciclo de aspirantes, Anatoli Kárpov, estaba dispuesto a enfrentarse al estadounidense
para competir por el trono del ajedrez. Inesperadamente para todos, Robert
Fisher se negó a competir con el joven jugador soviético, y Anatoli Kárpov, sin luchar, fue declarado duodécimo campeón del
mundo de ajedrez.
Pero Robert Fisher entró en la historia
del ajedrez no solo como el undécimo campeón del mundo, sino también como un
gran reformador, cuya influencia hizo a
Durante más de diez años, Anatoli Kárpov fue el campeón indiscutible del ajedrez mundial tras
una serie de difíciles desafíos con Víktor Korchny y tras defender con éxito su título primeramente en
la ciudad filipina de Baguio en 1978 y tres años más tarde en la ciudad
italiana de Merano. A mediados de 1980 todo el mundo
observaba una gran confrontación entre los dos grandes, que culminó con la
proclamación del decimotercer campeón del mundo: Garri
Kaspárov.
Esta batalla de titanes del mundo del
ajedrez atrajo por una parte un enorme interés del público, y por otra,
definitivamente reveló todas las deficiencias de las reglas existentes del
torneo del campeonato mundial y causó el cisma del sistema ajedrecístico
existente. Además, durante muchos años en la lucha por la corona de ajedrez
participaron exclusivamente ajedrecistas soviéticos, por lo que no es de
sorprender que la forma clásica del torneo de la corona de ajedrez entrara en
declive simultáneamente con la crisis del régimen político soviético. Y el
ajedrez no fue una excepción: llegaba una época diferente con otros campeones
según las versiones de diferentes federaciones ajedrecísticas, con otras reglas
y otra historia.
Cambios en
En 1993, Kaspárov
y otro pretendiente inmediato a la corona del ajedrez, Nigel
Short, culparon a
Poco después
A continuación,
El “deshielo” en las relaciones de las dos
asociaciones contrarias de ajedrez llegó en 2006, cuando alcanzaron el acuerdo
sobre la celebración de la partida de “unificación” entre Topálov
y Krámnik.
De este modo,