MONITOR
INSTRUCTOR EN AJEDREZ PEDAGÓGICO
MODULO
IV
Material
de estudio y evaluación
Didáctica
del ajedrez y Transversalidad
Un
enfoque Pedagógico
El
ajedrez planteado transversalmente en la educación primaria y su integración en
el currículum escolar es un nuevo
enfoque para su enseñanza e implantación en los centros educativos y su
relación con las áreas curriculares.
La
enseñanza tradicional de las disciplinas académicas ha estado fundamentalmente
basada en la transmisión de conocimientos de la forma más ordenada, clara y
sistemática posible para que los alumnos lo repitieran en el examen como si
fuera una especie de reproducción que a los pocos días caían en el olvido. La
misión del profesor era la de hacer de puente entre la ciencia y el alumnado,
mientras que la de éstos últimos era la de aprender pasivamente, memorizando el
conocimiento impartido.
Paulo
Freire plantea que este tipo de enseñanza es una educación que fomenta la
alineación del alumnado pues existe una relación paternalista entre el profesor
y el alumno donde el profesor es el que sabe y el alumno el ignorante.
Para
que realmente consigamos una enseñanza de calidad es necesario, por una parte
fomentar una actividad mental constructiva de los alumnos como requisito
imprescindible para el aprendizaje significativo, y por otra la actividad
mental constructiva del profesor. Para muchos la dimensión lúdica del ajedrez
es el componente esencial para cualquier pedagogía basada en el juego y se
convierte en la propia esencia del ajedrez proponiéndonos que tomemos el
ajedrez como un instrumento pedagógico que, sobre todo, divierta a quienes lo
juegan es decir el juego en la escuela tiene sentido si no lo desnaturalizamos.
Podemos
usar el ajedrez como eje transversal y lúdico. Aunque es un concepto difícil de
definir y sobre el que es posible realizar distintos tipos de interpretaciones
podemos establecer la siguiente definición general:
Los
temas transversales son un conjunto de contenidos educativos y ejes conductores
de la actividad escolar que, no estando ligados a ninguna materia en
particular, se puede considerar que son comunes a todas, de esta más que crear
disciplinas se ve conveniente que su tratamiento sea transversal en el
currículum global escolar.
Podemos
aprender jugando y jugar aprendiendo, asimilar los contenidos de las áreas
curriculares de una forma lúdica, teniendo como fondo el ajedrez convertido en
seña de identidad de la escuela.
La
enseñanza no solamente se ha de basar en la transmisión de conocimientos, sino
que ha de atender al desarrollo de actitudes y desarrollo sociales, como la
tolerancia, la educación para la paz, la multiculturalidad, la igualdad de
sexos entre otras. Asimismo, la transversalidad plantea un enfoque global y
holístico de la enseñanza, luchando contra la parcelación del conocimiento en
materias con poca o ninguna relación entre sí.
La
transversalidad se justifica porque responde a una intencionalidad educativa y
por lo tanto se ha de programar y planificar, interacciona con los aprendizajes
de las áreas curriculares, ayuda a tomar decisiones, potencia el razonamiento.
También
ayuda a fomentar los valores y a impulsar la relación escuela-entorno. En una
palabra, contribuye de forma decisiva al desarrollo integral de la
persona
mediante el principio de acción-reflexión.
Asumida
esta posición transversal de la enseñanza, la didáctica del ajedrez ya no se
entiende sólo como enseñar a jugar y progresivamente ir mejorando el nivel de
juego. A través del ajedrez vamos también a desarrollar otros aspectos
educativos y a relacionar la actividad con otras esferas de la cultura, como
por ejemplo el dibujo, la pintura, la fotografía, la escritura y con el resto
de las áreas curriculares.
Las
virtudes que propicia el ajedrez con su práctica continuada son innumerables:
concentración, imaginación, previsión, memoria, voluntad, creatividad,
intuición, planificación, prudencia, capacidad de cálculo. Aprovechamos la
fascinación que origina para hacer que el aprendizaje de las asignaturas sea
más fácil y ameno utilizándolo como hilo conductor para enseñar las asignaturas
del currículo escolar.
Relación
de los contenidos ajedrecísticos con los de las Áreas curriculares:
En el
Área de Matemáticas: Son innumerables los aspectos geométricos y matemáticos
del ajedrez: La regla del cuadrado, el cálculo de variantes y posibilidades de
jugada, contar casillas, marcar horizontales, verticales y diagonales, sumar y
restar con el valor de las piezas, hacer comparaciones con las piezas capturadas.
El
abecedario y las letras en el ajedrez
Consistente
en elaborar pareados con palabras relacionadas con el juego, como por ejemplo:
Cuando
me han ahogado me siento aliviado.
El
ajedrez es un duelo sobre todo si el rey cae al suelo.
En el
Área social, podemos explicar la historia del ajedrez en paralelo con la
historia de la humanidad.
En el
Área de Expresión plástica: Dibujar y pintar piezas, completar un tablero,
elaborar un tablero con tejido de tiras de cartulinas, elaboración de una
historia visual que recoja la historia de ajedrez.
En el
Área dinámica: Representación del ajedrez viviente
En el
Área de Lenguas extranjeras: La diferente nomenclatura y significado de las
piezas según el idioma y sus diferentes traducciones literales. Por ejemplo,
alfil en español, obispo en inglés o bufón en francés y que es una palabra,
al-fil, originaria del árabe.
En el
pensamiento crítico y racional: El ajedrez requiere un orden a la hora de
pensar, una planificación secuencial y racional de las jugadas y del plan de la
partida, así como un fuerte elemento de autocrítica, sobretodo en el análisis
de las propias partidas lo que la relaciona con la epistemología.
En el
área de la cultura: La historia del ajedrez es un ejemplo de multiculturalidad,
pues el ajedrez actual es una mezcla de un juego griego y de uno indio, el chaturanga, que fue traído por los árabes a España a partir
de donde se extendió por Europa y America. También el
ajedrez nos permite conocer personas de culturas diferentes en contextos de igualdad
y respeto.
Educación
para la paz: El ajedrez es un juego competitivo, pero no violento y en el que
para jugar es necesario que dos personas respeten normas.
Igualdad
de sexos: El ajedrez es una actividad que no discrimina ni por sexo, ni por
cultura.
No se
pretende que el ajedrez transversal sea una panacea educativa pero su utilidad
pedagógica como instrumento de aplicación didáctica no admite dudas. Los niños
aprenden con mayor facilidad, la escuela ofrece una excelente imagen y los
padres están satisfechos.
Es
tarea de los que disfrutamos jugando y enseñando ajedrez el comprender y
adoptar este enfoque más global, más formativo y más complejo. Pretendemos que
el ajedrez sea verdaderamente formativo para la persona y que esté integrado
como área en el currículum o sirva de ayuda e instrumento para la mejor
comprensión de los contenidos curriculares, fomentando la creatividad no
solamente de los alumnos sino de toda la comunidad educativa que participa del
proceso transversal.
El
Ajedrez Pedagógico Cooperativo
Se
llama ajedrez cooperativo a la enseñanza y juego del ajedrez, inspirado en los
principios cooperativos.
En
general, el ajedrez es jugado por personas que buscan divertirse, aprender,
jugar, desarrollar estrategias y ganar. La capacitación se hace en forma
individual, en donde aprende solo, o un maestro le enseña como individuo, a fin
de que se perfeccione y llegue a un nivel de competencia cada vez mayor. El fin
es el desarrollo pleno de la capacidad como individuo en el área del ajedrez y
la posibilidad de ganar la mayor cantidad posible de torneos. Esto responde a
la ideología que privilegia al individuo y a su capacidad personal y libre
buscando los resultados de ganar sobre otro, y cuanto más gane mejor.
El
ajedrez cooperativo busca también estos elementos y los valora, pero cambia los
aspectos que privilegia y a través de ellos reorienta todo el proceso y
aprendizaje y juego del ajedrez. Además de los motivos expuestos para aprender
y jugar, se busca el objetivo de enseñar, El cooperativista, todo lo que
aprende debe enseñarlo, es parte de los principios cooperativos. El sujeto de
aprendizaje es una cooperativa, un club, una asociación. El que aprende es
parte de ella y el aprendizaje lo lleva a reconocerse como tal. Se privilegia
la competición por equipos, y hacerlo en nombre de una institución.
El
desarrollo de la competencia profesional del individuo, se da naturalmente,
pero se logra más plenamente en el desarrollo de todo el equipo y de toda la
institución.
Se
supone que el que logra enseñar, lo hace por que lo
aprendió bien y es la mejor forma de desarrollar lo aprendido. Y cuando este
proceso lo enseña a toda la institución es que el individuo ha logrado
desarrollar en forma eximia todas las cualidades necesarias de un ajedrecista.
Lo cual no significa que gane siempre sino que tiene todas las cualidades en
forma conjunta pero no necesariamente el genio o la perseverancia para
destacarse en grado sumo que se debería manifestar en la mayoría de las
partidas ganadas.
La
forma de aprender también es enseñando y revisando con el otro los errores. En
la ideología liberal, el jugador no revela sus secretos y sus técnicas. En el
ajedrez cooperativo, el más eximio jugador transmite la sabiduría y la técnica
al equipo, porque se supone que al elevar el nivel de los demás, la exigencia
hacia su propia capacidad es continua y lo sigue obligando a crecer. O sea que
mejora su nivel mejorando el nivel de su equipo cotidiano de competición.
Es
una experiencia que se tiene cuando se aplica el ajedrez cooperativo. En esto
no hay que tener dogmatismos y siempre hay que buscar la medida y el equilibrio
entre todos los factores. El bien personal y el bien grupal son los dos polos
que hay que tener en cuenta en el ajedrez cooperativo.
El ajedrez cooperativo busca como fin la maduración de la persona y del grupo a
través del ajedrez.
No es
ganar su fin, aunque se busca permanentemente esto, sino que busca los fines
anteriores y el ganar es parte del proceso, aunque también se aprende al
perder. Lograr que se desarrolle el
ajedrez como pensamiento estratégico y como instrumento de maduración en la
sociedad es el fin último del ajedrez cooperativo. La gloria y el honor están
en lograr esto y es máxima si además se logra ser el mejor jugador y el mejor
equipo.
Las
cooperativas son asociaciones voluntarias abiertas a todas las personas capaces
de utilizar sus servicios y dispuestas a aceptar las responsabilidades de
asociarse, sin discriminaciones raciales, políticas, religiosas, sociales o de
género. Es propio del estilo cooperativo ser una asociación voluntaria y
abierta que comparte el placer de aprender, jugar y enseñar juntos.
La
primera característica de un club de ajedrez es que es una asociación
voluntaria. Tiende unir a las personas que quieren aprender juntas y jugar
juntas. No se puede formar parte de un club de este tipo por obligación. Puede
ser a nivel de niños, adolescentes, jóvenes o adultos mayores. A nivel de niños
es conveniente la propuesta a un colegio, que si lo asume como proyecto, puede
impulsarlo con un profesor tutor a cargo. Puede ser también en comedores
barriales, en clubes deportivos o en una institución con función social en la
comunidad. Los alumnos que van pasando en los campeonatos o juegos, pueden ser
invitados.
Paulatinamente
a través de los años, se va consolidando un grupo que dirigirá las tareas del
Club. Puede haber participantes activos sin funciones específicas pero con
estilo cooperativo y otros con funciones de conducción. El club tiene que estar
abierto a que los niños o jóvenes puedan transitar por él a medida que crecen.
Puede tener áreas según las edades, por ejemplo, estar dedicado a adultos
mayores que estén en clubes de jubilados. Esta diversificación en áreas
implicaría tener un secretariado general y otros por áreas específicas.
La capacitación que se vaya recibiendo en un club cooperativo, puede tener una
salida laboral, en donde sus miembros, dan un servicio externo a cambio de una
remuneración.
La
condición de asociación abierta, está dada en que va dirigida a todas las
edades, en donde los acompaña como proceso. Se promueven la participación
femenina y la de la Tercera Edad. El club de ajedrez puede nacer en una
institución que tenga un ideario, pero lo importante para que sea cooperativo,
que puedan ingresar personas que no estén en todos los puntos en
coincidencia con ese ideario, aunque sí que deseen desarrollar los valores cooperativos.
Es así una forma de asociación, que educa para formar parte de la familia
humana.